La primera edición de WINEMAD, Madrid International Wine Fair ha arrancado en IFEMA Madrid con cifras muy destacadas: más de 3.300 profesionales registrados, más de 200 bodegas participantes, compradores internacionales procedentes de 41 países y más de 900 reuniones de negocio cerradas antes incluso de la apertura oficial.
Sin duda, el nacimiento de una nueva feria profesional de estas dimensiones es una buena noticia para el sector vitivinícola español. Madrid ofrece unas infraestructuras privilegiadas, excelentes conexiones nacionales e internacionales y una capacidad hotelera que facilita la llegada de compradores y profesionales de todo el mundo. Sin embargo, la celebración de WINEMAD también ha puesto sobre la mesa una pregunta que muchos asistentes se han formulado durante estos días: ¿por qué no ha sido posible un acuerdo con FENAVIN?
FENAVIN, una referencia imprescindible para el vino español.
Hablar de ferias profesionales del vino en España obliga necesariamente a hablar de FENAVIN. La feria de Ciudad Real ha logrado consolidarse durante más de veinte años como el gran escaparate comercial del vino español y como una de las herramientas más eficaces para la internacionalización de nuestras bodegas.
Su modelo de negocio, centrado en facilitar encuentros entre productores y compradores, ha demostrado sobradamente su eficacia. Miles de operaciones comerciales, compradores procedentes de decenas de países y una trayectoria avalada por el propio sector han convertido a FENAVIN en una cita imprescindible para el vino español.
Precisamente por esa relevancia resulta inevitable preguntarse si el sector no habría salido fortalecido mediante una colaboración entre ambos proyectos. La experiencia, el prestigio y la red internacional construida por FENAVIN durante más de dos décadas podrían haberse complementado perfectamente con las ventajas logísticas y de comunicación que ofrece Madrid.
Una oportunidad que muchos profesionales echan en falta.
Durante nuestra visita a WINEMAD, esta reflexión apareció en numerosas conversaciones con profesionales, bodegueros y asistentes. Nadie cuestiona la necesidad de seguir impulsando espacios de negocio para el vino español ni tampoco las ventajas que supone contar con una gran feria en IFEMA. Sin embargo, muchos se preguntan si la coexistencia de dos grandes eventos con objetivos similares puede terminar fragmentando esfuerzos, recursos y capacidad de atracción internacional.
El sector vitivinícola español afronta desafíos cada vez más complejos: cambios en los hábitos de consumo, incremento de la competencia internacional, necesidad de abrir nuevos mercados y adaptación a las demandas de las nuevas generaciones de consumidores. Ante este escenario, la unidad y la coordinación parecen más necesarias que nunca.
Por ello, la pregunta sigue siendo pertinente: ¿no habría sido más beneficioso para el conjunto del vino español construir un proyecto común que sumara la experiencia y el reconocimiento de FENAVIN con el potencial internacional y logístico de IFEMA Madrid?
Una feria con buenas sensaciones en su estreno.
Más allá de este debate, la primera edición de WINEMAD nos ha dejado sensaciones positivas. La presencia de más de 200 bodegas y la intensa agenda de reuniones comerciales reflejan el interés generado por esta nueva cita profesional.
Durante nuestra visita tuvimos la oportunidad de asistir a dos catas especialmente interesantes. La dedicada a los vinos mexicanos que mostró la creciente calidad y personalidad de estas elaboraciones, mientras que la presentación de los nuevos vinos andaluces nos permitió descubrir propuestas innovadoras que evidencian la evolución que está experimentando el panorama vitivinícola de Andalucía.
También pudimos conversar con numerosos productores y conocer algunas de las tendencias que comienzan a ganar protagonismo en el mercado. Entre ellas destaca la aparición de nuevos formatos como el vino en lata, una alternativa que busca adaptarse a nuevos momentos de consumo y a perfiles de consumidores diferentes.
El reto de construir una gran plataforma para el vino español.
WINEMAD ha demostrado en su debut capacidad de convocatoria y potencial de crecimiento. Madrid cuenta con argumentos suficientes para albergar una gran feria internacional del vino y las cifras de participación así lo respaldan.
Sin embargo, más allá de los resultados de esta primera edición, el sector debería reflexionar sobre cómo maximizar sus fortalezas. España es uno de los mayores productores de vino del mundo y dispone de un patrimonio vitivinícola extraordinario. Precisamente por ello, muchos profesionales consideran que la cooperación entre iniciativas, en lugar de la competencia entre ellas, podría generar una plataforma aún más potente para la promoción internacional de nuestros vinos.
Porque si algo ha quedado claro tras esta primera edición de WINEMAD es que la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué dos proyectos que persiguen objetivos tan similares no han encontrado la manera de caminar juntos en beneficio de todo el sector vitivinícola español?
«El vino español necesita más que nunca herramientas eficaces para competir en los mercados internacionales. Por ello, la cuestión no es si hay espacio para una o dos grandes ferias, sino si el sector puede permitirse renunciar a las sinergias que surgirían de un proyecto común capaz de reunir la experiencia de FENAVIN y el potencial logístico e internacional de Madrid. Una reflexión que, tarde o temprano, deberá abordarse.»


