Entrevista a Enrique Monreal: custodio de la Garnacha Peluda en el corazón del Matarraña (Teruel)

Entrevista a Enrique Monreal

Vinumvitis C.
11 min de lectura

«En un momento en el que muchas zonas rurales luchan por no perder su identidad vitícola, Enrique Monreal ha decidido mirar hacia atrás para avanzar. Desde su proyecto, Mas de Torubio, reivindica el valor del origen, la viña vieja y las variedades históricas como pilares de un futuro sostenible para el vino en el Matarraña.«

Enrique Monreal defiende una idea clara: el vino nace en la viña. En la comarca del Matarraña, donde la superficie vitícola ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, su proyecto apuesta por recuperar el valor del origen y de las variedades históricas.

Heredero de viñedo familiar, Enrique Monreal decidió formarse como enólogo tras comprobar que vender la uva ya no era viable. Su experiencia en regiones como el Priorat y en Francia reforzó su convicción de que el futuro pasa por elaborar vinos fieles al territorio.

Mas de Torubio, definida como “Viticultores y Elaboradores”, trabaja con una filosofía de mínima intervención: fermentaciones con levaduras autóctonas, escaso uso de sulfuroso y depósitos pequeños que permiten vinificaciones precisas. La bodega, ubicada en el casco histórico de Cretas, mantiene una dimensión artesanal coherente con su enfoque.

Las protagonistas del proyecto son la Garnacha Blanca y, especialmente, la Garnacha Peluda, variedad minoritaria pero perfectamente adaptada a los suelos calizos y al clima seco de la zona. De piel fina y perfil fresco, ofrece vinos ligeros, expresivos y alineados con las tendencias actuales de menor extracción y menor protagonismo de la barrica.

Monreal observa con preocupación la falta de relevo generacional y la pérdida de viñedo en el Matarraña, pero mantiene una visión optimista. Considera clave proteger la identidad varietal y avanzar hacia una mayor unión entre productores, incluso bajo una futura denominación de origen que ampare la zona.

En un mercado global saturado, su mensaje es claro: no se trata de ser más grandes, sino más auténticos. Y en esa autenticidad, la Garnacha, blanca y peluda, es el eje sobre el que construir el futuro del Matarraña.


ENTREVISTA:

Enrique, ¿cómo comenzaste tu carrera en el mundo del vino?

En casa siempre tuvimos viñas. El cultivo de la vid era algo tradicional en la comarca del Matarraña, aunque por desgracia se ha perdido mucho en los últimos años. La razón principal por la que empecé fue precisamente esa: teníamos viñedo propio, pero vender la uva no era rentable.

Siendo joven, creía firmemente en el potencial del viñedo y de la zona. Decidí formarme como enólogo en distintas escuelas y, sobre todo, trabajando en diferentes bodegas y regiones. Ahí comenzó mi camino profesional.

¿Qué te inspiró a convertirte en enólogo?

Además del viñedo familiar y de nuestras variedades, desde la Garnacha Peluda hasta el Cabernet Sauvignon, me inspiró descubrir el atractivo de este mundo y conocer a personas con mucha tradición y experiencia a las que les iba bien.

En mi pueblo hubo un bonito proyecto iniciado por unos suizos en los años 80, la Bodega Venta D’Aubert (Cretas), que dio mucho valor al territorio. También me marcó viajar al Priorat, especialmente a Porrera, donde vi el amor profundo por la tierra. Más adelante, en Francia, comprobé que esa misma pasión por la propia porción de tierra era clave.

Todo eso reforzó mi convicción: dar valor a una tierra trabajada durante generaciones era una razón suficiente para seguir adelante.

Mas de Torubio ha sido reconocida por su enfoque en la sostenibilidad y la calidad. ¿Cómo describes la filosofía detrás de la bodega?

Nuestra filosofía siempre ha sido dar valor al origen de la materia prima. Tanto si la uva procede de nuestra finca como de viticultores colaboradores, lo importante es remarcar su procedencia: el Matarraña, sus suelos, su clima y sus variedades, especialmente la Garnacha Peluda.

Por eso adoptamos el nombre Mas de Torubio – Viticultores y Elaboradores, destacando que todo empieza en la viña. Desde la poda hasta la vendimia, el trabajo se centra en obtener una uva excelente. En bodega intervenimos lo mínimo posible: si la materia prima es buena, el valor está dentro de la propia baya. El tipo de recipiente, barrica o depósito de acero, pasa a un segundo plano.

¿Cuáles son los mayores retos que enfrenta una bodega como Mas de Torubio?

El principal problema es la desaparición de explotaciones familiares y la falta de relevo generacional. Nos necesitamos todos: productores, viticultores y elaboradores. Con más viñedo diversificado sería más fácil seleccionar mejor materia prima.

También hay escasez de mano de obra en el campo, lo que obligará a adaptar sistemas de cultivo más mecanizables y apostar por variedades más resistentes.

En el mercado, pese a las noticias sobre la caída del consumo en zonas como Burdeos o Rioja, soy optimista. Las bodegas pequeñas tenemos recorrido si apostamos por diferenciación y máxima exigencia en calidad.

¿Qué variedades son las más representativas?

Principalmente la Garnacha Blanca y la Garnacha Peluda.

En Garnacha Blanca estamos recuperando un clon local mediante selección masal. Da vinos expresivos, aromáticos, con volumen y muy buena acidez.

La Garnacha Peluda procede de viñas viejas injertadas en campo. Es ideal para vinos frescos y ligeros, aunque también puede dar concentración. Aún tenemos mucho que aprender y desarrollar sobre ambas.

¿Cómo equilibrar tradición e innovación?

Para innovar hay que ser fiel al origen: suelo, clima y variedad. Buscamos vinos varietales, con maceraciones más cortas y poco impacto de la barrica. No es imprescindible que sean del año; a veces el segundo o tercer año es cuando mejor se expresan.

¿Hay algún proceso único o innovador en la bodega?

Ser únicos es complicado, pero sí apostamos por elementos diferenciadores:

  • Alta proporción de Garnacha Peluda.
  • Finca en altura, rodeada de vegetación (no monocultivo).
  • Micro bodega en el casco histórico de Cretas, con climatización natural gracias a sus muros de piedra.
  • Depósitos pequeños (500 a 2.000 litros).

En elaboración:

  • Fermentaciones con levaduras propias de la uva.
  • No utilizamos taninos comerciales.
  • Sulfitado mínimo y nunca en la entrada de uva.
  • Muchas fermentaciones con racimo entero.

Es una línea cercana a los vinos de mínima intervención, respetando al máximo las cualidades naturales.

¿Qué tendencias marcan el futuro?

Vinos que reflejen mejor el origen, menos barrica, más expresión varietal. Mayor uso de depósitos alternativos (arcilla, vidrio) y vinos más ligeros y bebibles, sin largas crianzas ni añadas excesivamente antiguas.

 ¿Cómo ves la evolución en el Matarraña y en España?

En el Matarraña la evolución ha sido dura: cierre de cooperativas, arranque de viñas y falta de relevo generacional. Han surgido pequeños proyectos, pero se ha perdido mucha superficie.

A nivel nacional, la tendencia es similar: reducción de hectáreas y zonas más pequeñas y especializadas.

 ¿Metas personales y profesionales?

Afianzar la marca, dar valor al viñedo y finalizar la nueva bodega. También fortalecer la unión entre bodegas, como ocurre en el Priorat. Incluso estamos intentando crear una DO Matarraña.

¿Qué recomendarías a los jóvenes?

Formarse bien, catar, viajar, rodearse de buenos profesionales y combinar formación académica con experiencia práctica en bodegas para aquellos que se sientan atraídos por el mundo del vino.

¿Qué vino recomendarías para iniciarse?

Un blanco joven como Xado Blanco, el rosado Nueve Rosas o el tinto Cloteta. Son vinos jóvenes, expresivos y fáciles de entender, donde destacan los aromas primarios y el carácter de la Garnacha Peluda.

¿Qué opinas de la creación de una DO del Matarraña?

Es una buena iniciativa, aunque llega tarde. Habría ayudado a proteger la superficie de viñedo y a las familias viticultoras. Aun así, puede servir para proteger lo que queda y promocionar los vinos.

¿Beneficios y desafíos?

Beneficios:

  • Proteger la viticultura y variedades autóctonas.
  • Unir a viticultores y bodegas.
  • Promocionar la marca Matarraña.

Desafíos:

  • Garantizar la unión del sector.
  • Controlar el origen real de la uva.
  • Afianzar la identidad.

Sobre la morenillo y la Garnacha Peluda. ¿Cómo aclarar la confusión con la morenillo?

En el Matarraña no existen viñas viejas de morenillo, por lo que es difícil considerarla autóctona aquí. En cambio, sí tenemos datos y presencia histórica de Garnacha Peluda y Garnacha Blanca, que son nuestras variedades propias.

La Garnacha Peluda ofrece vinos frescos, finos, resistentes a sequía y clima cálido, con gran personalidad.

¿Por qué es importante conocer las variedades autóctonas?

Porque ayudan a mantener la tipicidad. En un mercado saturado no se trata de ser mejor, sino diferente. Defender nuestras garnachas nos permite mantener un estilo propio.

¿Qué hace especial a la Garnacha Peluda?

Está muy adaptada al suelo calizo y al clima seco. Utilizamos el portainjerto 41B, resistente a la caliza activa. Es productivamente regular, resistente a sequía, aunque sensible a botritis y de maduración desigual. Su piel fina da vinos de color suave, ligeros, con buena acidez y muy expresivos.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Disfruto paseando por la naturaleza y pasando tiempo con mi mujer y mis hijos.

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Agricultor - Técnico Elaborador en aceites de oliva y vinos. Director de #vinummedia - #winelover - Miembro de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) - Afiliado a Unión Española de Catadores (UEC)
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