La vendimia interior
Querido lector,
Hay una estación en la que la viña se viste de gratitud. Los racimos cuelgan maduros, el aire huele a promesa cumplida, y el sol, cómplice silencioso, bendice el trabajo de todo un ciclo. Es tiempo de vendimia: de recoger lo que la tierra nos ofreció con paciencia y amor.
La vendimia no es solo un acto agrícola, sino un gesto sagrado. Es la celebración del equilibrio entre el esfuerzo y la gracia, entre lo que sembramos con las manos y lo que la vida decidió regalarnos. En el vino, este es el momento de la plenitud; en el alma, también.
Cada uno de nosotros guarda dentro una vendimia interior. A veces llega tras un largo invierno, otras después de muchas tormentas. Pero siempre llega. Es ese instante en que miramos hacia atrás y comprendemos que, aunque hubo pérdidas, también hubo frutos; que cada experiencia, dulce o amarga, nos nutrió de alguna forma.
La vida, como la vid, no da los mismos racimos todos los años. Hay cosechas abundantes y otras más austeras, pero en todas hay verdad. El arte está en saber recoger con gratitud lo que el presente nos entrega, sin comparar, sin exigir, con la humildad de quien reconoce que la abundancia no siempre se mide en cantidad, sino en la calidad.
La vendimia interior ocurre cuando dejamos de correr tras lo que falta y empezamos a honrar lo que ya tenemos. Es el momento en que el alma se inclina sobre su propia tierra y dice: “Gracias. Esto soy. Esto es lo que floreció.”
Y así como el viticultor celebra el final de una cosecha sabiendo que pronto comenzará otra, nosotros también podemos celebrar cada cierre sin miedo, con la certeza de que el ciclo continúa, y que lo aprendido en una temporada será la semilla de la próxima.
Brindemos por nuestras cosechas interiores. Por los frutos visibles y por los que aún maduran en silencio. Por la belleza de haber sido tierra, raíz, y ahora, fruto que comparte su dulzura con el mundo.
«Brindemos por nuestras cosechas interiores, visibles y silenciosas.»
“La gratitud es la vendimia del alma: recoge lo vivido y lo transforma en luz.”



